Once canciones para conocer a los artistas que sueñan con Sanremo
Sanremo

Once canciones para conocer a los artistas que sueñan con Sanremo

Sí, lo hice. Me di el trabajo de escuchar a todos los artistas que, por ahora, aparecen en la prenómina de Sanremo Giovani, y estos son los que más me gustaron. Elegí un tema por artista, y esta es mi crítica. No es un ranking: son muy distintos entre sí y el orden no esconde

Javier Godoy

21 de octubre de 2026

Una advertencia antes de empezar: soy tan músico que las letras, para mí, son ruido blanco. No las proceso. Así que lo que viene es un análisis netamente musical: armonías, texturas, líneas melódicas, estructuras, evoluciones. De las letras, nada.

Davide De Luca – “Amsterdam”

Las luces apagadas, una chimenea encendida y la ciudad vista desde un piso alto. Así se siente “Amsterdam”, una canción íntima y acogedora que se mueve entre el jazz y destellos de funk, con un sonido limpio y sofisticado. Nació durante una temporada en Ámsterdam, y se nota en la atmósfera: las capas están muy bien logradas, cada instrumento encuentra su lugar sin saturar el conjunto, y lo que queda en el aire es un aroma cálido que tarda en irse.

Basim – “TANTOTANTO”

Si “Amsterdam” nos sienta frente a la chimenea, “TANTOTANTO” se queda en la misma habitación: el mismo cuidado por la atmósfera, la misma sofisticación en el sonido. Lo que cambia es el pulso. La rítmica y la intención son otras, y la base armónica nos saca de viaje por un rato. O tal vez no: tal vez el viaje sigue siendo frente a la ciudad, con las luces bajas, solo que ahora alguien más está ahí, frente al fuego. Tal vez.

Khamilla – “A tempo”

Volvamos a la chimenea, a la ciudad de fondo. ¿Hay alguien en la habitación o no? A esta altura ya no importa tanto, porque ya no son luces bajas: las luces están apagadas. La armonía evoluciona, entran los violines y la voz de Khamilla adorna el momento sin invadirlo. Aquí ya no se trata de escuchar, sino de vivir, de respirar, de sentir. De memorizar el instante para volver a él en el futuro, cuando haga falta.
¿Te acuerdas de la última vez que te enamoraste a primera vista? Tal vez esta canción sonaba de fondo.

Albe – “Millevoci”

“Millevoci” no busca reinventar nada. La temática, la orquestación y el motivo son reconocibles; en la última década de música italiana hay muchas canciones que suenan casi igual, y esta es un pez más en ese océano. Pero que un artista emergente llegue a un resultado así de pulido no es poca cosa. Y como es justamente lo que le gusta al público italiano, y lo que venden las disqueras, no sería raro que este estilo le traiga mucho éxito.

BIANCA. – “Semplicemente Vorrei.”

A Leonardo da Vinci se le atribuye, sin evidencia de que lo haya dicho, la idea de que la simplicidad es la máxima sofisticación. Sea de quien sea, la frase le calza a “Semplicemente Vorrei.”: no es pretenciosa, no intenta ser más de lo que debe, y su simplicidad es efectiva. La orquestación es notable y las evoluciones de su narrativa musical son dignas de un opening de James Bond. Si algún día los italianos hicieran su propio Bond, esta debería sonar en los créditos iniciales.

Emma Muscat – “Meglio di sera” (feat. Álvaro De Luna & Astol)

Un comentario en YouTube lo resume bien: si esta canción la hubieran cantado Rocco Hunt y Ana Mena, estaría primera en todas las plataformas. Es un tema muy bien producido, de mucha calidad, y la mano de la disquera se nota en cada decisión; justamente por eso es tan cautivador. Pop italiano típico con aspiraciones de tormentone, aires de bachata y un ánimo completamente veraniego.

Florinda – “Tvb Accussì”

Hace unos meses la escuché en un bar de Nueva York, la mandé al chat del equipo de ModoItaliano y desde entonces vive en una lista mía de Apple Music que se llama “the one and only”. “Tvb Accussì” no intenta ser pop, y ahí está su gracia: es auténtica, genuina. Tiene un saborcito funk que me devolvió a lo que escuchaba en Chile por 2014, a bandas como Amanitas o Prefiero Fernández. Si tuviera que musicalizar una escena, sería la de la propia Florinda caminando por una ciudad congestionada, sin que le importe nada de lo que pasa alrededor. Es ella misma.

Maddalena – “Caro Amico”

Una de las cosas que más disfruto en invierno es salir de madrugada, con diez grados bajo cero, a fotografiar el bajo Manhattan. Cada cierto rato me refugio en alguno de los bares que quedan en la ruta: una Guinness, un shot de tequila y, casi siempre, una conversación con alguien a quien no conocía hasta antes de cruzar la puerta. “Caro Amico” es el sabor que me queda en la boca después de esa Guinness y esa conversación, al salir otra vez al frío intenso: afuera todo cala, pero por dentro queda una sensación tibia, agradable, de esas que se recuerdan.

Les Votives – “Monster”

Si “Caro Amico” es el bajo Manhattan en invierno, “Monster” es el verano. Es eléctrica, motivante: la noche empieza en el Village y termina en un after en Queens, sin que nadie sepa muy bien cómo. Tiene un saborcito a Måneskin, sin ser exactamente ese tipo de música; es más un aire, una actitud, que una copia. Me hace sentir impredecible, con ganas de vivirlo todo. En verano la noche es más corta, cada minuto cuenta, y esta canción entiende eso: no hay que pensarlo tanto.

SELINA – “DIVO”

“DIVO” es imposible de escuchar una sola vez. Normalmente van dos o tres seguidas: al salir del trabajo me meto al subway y voy directo a ella. El valle está muy bien construido, te prepara para lo que viene, y cuando la canción rompe, lo hace con fuerza, para terminar dejándote con el aire contenido. Muy, muy buen trabajo.

rob – “CENTO RAGAZZE”

Todo en este tema es poesía. Me lleva más de veinte años atrás, a ese verano de 2002: ir a la playa, volver a casa, juntarme con los amigos cerca de la casa hasta tarde. Tengo que confesar que a rob la vengo escuchando desde el año pasado, y en ModoItaliano saben que es una de mis favoritas, si no mi gran favorita. Si algún día Cleo decidiera dejar las Bambole di Pezza, rob sería la heredera indiscutida de ese trono, el mismo que Cleo tomó cuando Micky Paiano emigró.

Lo que traerán al escenario todavía es un misterio. Lo que ya traen, está aquí.